Durante mucho tiempo pensé que tener más dinero era lo mismo que tener más libertad. Este artículo reflexiona sobre por qué el tiempo también es una forma de riqueza, por qué trabajar menos no significa ser flojo y por qué la meta de la independencia financiera puede ser tener opciones, y no únicamente dejar de trabajar.
Durante mucho tiempo pensé que tener más dinero significaba tener más libertad.
La idea parecía sencilla: ganar más, ahorrar más, invertir más y, eventualmente, alcanzar una cantidad suficiente de dinero que permitiera dejar de trabajar.
Pero con el tiempo empecé a pensar que quizá había otra forma de medir la riqueza.
Tener tiempo también es tener riqueza.
Porque podemos tener un buen sueldo, una casa, inversiones y cierta estabilidad económica, pero si prácticamente todo nuestro tiempo está ocupado trabajando, ¿cuánta libertad tenemos realmente?
El tiempo es un recurso que no podemos recuperar
El dinero puede perderse y recuperarse.
Podemos ahorrar nuevamente después de gastar nuestros ahorros. Podemos cambiar de trabajo para ganar más. Podemos invertir y volver a construir nuestro patrimonio.
Pero el tiempo funciona de otra manera.
Una hora que pasó ya no vuelve.
Y esto es algo que muchas veces olvidamos mientras estamos concentrados en trabajar, producir y cumplir con nuestras obligaciones.
Ese pensamiento me ha pasado, o a veces me pasa, por la mente. Por ello, en este blog de retiro anticipado plasmo un objetivo: retirarme a los 56 años, o quién sabe si unos años antes. El deseo de retirarme antes es para tener más tiempo para mí y mi familia. Ponerme un número de pensión mensual deseado y no tan ostentoso es para no matarme tanto en el trabajo durante el proceso.
Aquí cada uno tiene objetivos distintos; en mi caso, es el número a seguir. Sigo pensando que el tiempo y hacer lo que uno quiere hacer cuando quiera es la riqueza más grande de la vida.
Quizá por eso uno de los objetivos de la independencia financiera no debería ser únicamente acumular suficiente dinero para dejar de trabajar.
También debería ser recuperar parte de nuestro tiempo.
¿Cuánto vale una hora de nuestra vida?
Cuando hablamos de dinero solemos pensar en cuánto ganamos por hora.
Es una manera práctica de medir nuestro trabajo, pero existe otra pregunta mucho más interesante:
¿Cuánto estaríamos dispuestos a pagar por recuperar una hora de nuestro tiempo?
Imagina que alguien te ofreciera 500 pesos a cambio de quitarte una hora de tu día.
Probablemente aceptarías.
Pero si la propuesta fuera diferente y te preguntaran: “¿Pagarías 500 pesos para recuperar una hora que puedas pasar con tu familia, hacer ejercicio, descansar o simplemente no hacer nada?”
La respuesta podría ser muy diferente.
Con mucho respeto, ustedes pueden preguntarle a una persona con alguna enfermedad terminal cuánto valdría una hora más de vida. Pregúntenle a un millonario o rico cuánto pagaría por una hora o un día más de vida. Sin duda cada uno daría todo o casi todo lo que tiene para tener más tiempo.
Esto cambia la manera en que vemos nuestras finanzas.
Ya no se trata solamente de cuánto dinero tenemos.
También importa cuánto tiempo podemos comprar con ese dinero.
La paradoja de ganar más
Existe una situación curiosa cuando comenzamos a ganar más dinero.
Al principio pensamos que ganar más nos permitirá trabajar menos.
Pero muchas veces ocurre exactamente lo contrario.
Ganamos más y aumentamos nuestros gastos.
Compramos una casa más grande, un automóvil más caro, tenemos más servicios, más compromisos y un estilo de vida más costoso.
Entonces necesitamos seguir trabajando para mantener todo aquello que conseguimos gracias a nuestro mayor ingreso.
Y así podemos terminar atrapados en una situación bastante extraña: ganamos más dinero, pero tenemos menos tiempo.
| Lo que solemos perseguir | Lo que también deberíamos medir |
|---|---|
| Ganar más dinero | Tener más horas libres para lo que realmente importa |
| Una casa más grande y un automóvil más caro | Poder decir “no necesito hacerlo” a las horas extras |
| Mantener un estilo de vida costoso | Trabajar porque queremos, no porque lo necesitamos |
| Una cifra de retiro | Opciones sobre cómo usar nuestro tiempo |
La riqueza también puede ser poder decir “hoy no”
Para mí, una de las formas más interesantes de riqueza no es poder comprar cualquier cosa.
Es tener la posibilidad de decir: “No necesito hacerlo.”
- No necesito aceptar horas extras.
- No necesito trabajar hasta tarde todos los días.
- No necesito tomar un segundo empleo solamente para pagar un gasto innecesario.
- No necesito aceptar cualquier trabajo porque financieramente no tengo otra alternativa.
No significa que trabajar sea algo malo.
El trabajo puede darnos satisfacción, propósito, aprendizaje y estabilidad.
El problema aparece cuando trabajar deja de ser una elección y se convierte en una obligación permanente debido a nuestro estilo de vida.
Trabajar menos no significa ser flojo
Esta es probablemente una de las ideas más difíciles de aceptar.
Nuestra sociedad suele asociar el esfuerzo con el número de horas trabajadas.
La persona que llega temprano, sale tarde y siempre está ocupada parece más productiva.
Pero estar ocupado no necesariamente significa estar construyendo una vida mejor.
Trabajar menos puede significar muchas cosas:
- Trabajar cuatro días en lugar de cinco.
- Trabajar seis horas en lugar de ocho.
- Reducir las horas extras.
- Cambiar a un empleo con menor salario pero mayor calidad de vida.
- O simplemente llegar a un punto en el que nuestros ingresos pasivos permitan reducir nuestra dependencia del salario.
Trabajar menos, para mí, no significa que no vaya a hacer nada o que me vaya a dormir en mis laureles. Al contrario, voy a tratar de ser lo más productivo posible en mi trabajo durante el tiempo destinado a él.
El objetivo no siempre tiene que ser jubilarse
Cuando hablamos de retiro anticipado, inmediatamente pensamos en dejar de trabajar.
Pero quizá exista un punto intermedio.
Supongamos que una persona tiene 50 años, cuenta con ciertos ahorros e inversiones y todavía disfruta de su profesión.
Tal vez no quiere jubilarse completamente.
Quizá simplemente quiere trabajar menos:
- Pasar de cinco días a cuatro.
- Reducir su jornada.
- Tener más vacaciones.
- Trabajar por proyectos.
- O incluso elegir cuándo y cuánto trabajar.
Eso también puede ser una forma de independencia financiera.
No necesariamente necesitamos dejar de trabajar para ser financieramente libres.
A veces basta con llegar al punto en el que podemos decidir cuánto trabajo queremos aceptar.
El dinero puede comprar tiempo
Esta es una de las razones por las que considero importante ahorrar e invertir.
- No solamente para tener una cuenta bancaria más grande.
- No solamente para comprar una casa.
- No solamente para llegar a una determinada cantidad de dinero al momento de jubilarnos.
También podemos utilizar nuestro patrimonio para comprar algo que normalmente no podemos recuperar: tiempo.
| Lo que construyes | El tiempo que te compra |
|---|---|
| Un ahorro suficiente | Tomar unas vacaciones sin preocuparte por el siguiente sueldo. |
| Una inversión | Genera parte de tus gastos, así que dependes menos del salario. |
| Un fondo de emergencia | Cambiar de trabajo sin aceptar inmediatamente la primera opción disponible. |
| Un patrimonio considerable | Trabajar solamente porque quieres hacerlo. |
Ese último punto me parece especialmente importante.
¿Qué harías si necesitaras trabajar menos?
Esta es una pregunta que vale la pena hacerse antes de llegar al retiro.
Si mañana tus gastos estuvieran cubiertos y no necesitaras trabajar ocho horas diarias, ¿qué harías con ese tiempo?
La respuesta puede ser sorprendente.
Tal vez descubramos que no queremos pasar nuestros días sin hacer nada. Quizá queremos seguir trabajando, pero de otra manera.
- Tal vez queremos emprender.
- Viajar.
- Aprender algo nuevo.
- Pasar más tiempo con nuestros hijos.
- Cuidar a nuestros padres.
- Hacer ejercicio.
- Leer.
- Escribir.
- O simplemente tener mañanas en las que no tengamos que mirar el reloj.
Yo lo tengo claro: si llega el día de retirarme por haber cumplido mi objetivo de no trabajar para un patrón, me preocuparé por hacer cosas que me gustan. Para empezar, me gustaría levantarme tarde y no a las 6 de la mañana de lunes a viernes. También me gustaría comprar un carro casa (o, como le llaman en otros países de Europa, una furgoneta) e ir de lugar en lugar con mi esposa, conociendo sitios y probando la gastronomía de cada uno.
La verdadera meta podría ser tener opciones
Después de pensar mucho en el tema, creo que la independencia financiera no necesariamente consiste en dejar de trabajar.
Puede consistir en tener opciones:
El dinero no garantiza que una persona sea feliz.
Pero tener cierto control sobre nuestro tiempo puede cambiar profundamente nuestra calidad de vida.
¿Cuánto es suficiente?
Esta probablemente sea una de las preguntas más difíciles de responder.
¿Cuánto dinero necesitamos para sentirnos libres?
- ¿Un millón?
- ¿Cinco millones?
- ¿Diez millones?
- ¿Una casa pagada?
- ¿Una inversión que genere nuestros gastos mensuales?
No existe una cifra universal.
Cada persona tiene una familia diferente, gastos diferentes y expectativas diferentes.
Pero quizá exista otra pregunta que puede ser incluso más importante: ¿cuánto dinero necesito para recuperar parte de mi tiempo?
Tal vez la respuesta sea mucho menor de lo que imaginamos.
Y quizá ese sea uno de los objetivos más interesantes de ahorrar e invertir: no necesariamente llegar a un punto en el que nunca volvamos a trabajar, sino llegar a un punto en el que podamos decidir cómo queremos utilizar nuestro tiempo.
Sinceramente, puedo llegar a mi cifra de retiro, pero si llego a generar otro tipo de ingresos después de retirarme, quiero que sean generados por un pasatiempo que me guste hacer. Tener el tiempo para redactar un buen e-book que le sirva a la gente o tomar fotografías y venderlas en diferentes sitios podría ser una de esas cosas, pero no por necesidad, sino por recreación.
Trabajar menos también puede ser riqueza
Durante años nos enseñaron a medir el éxito principalmente con dinero.
Pero quizá deberíamos agregar otra variable a la ecuación: el tiempo.
Porque una persona puede tener mucho dinero y muy poco tiempo. Y otra puede tener menos dinero, pero disponer de muchas horas para hacer aquello que realmente considera importante.
No se trata de romantizar la pobreza ni de decir que el dinero no importa. Por supuesto que importa. El dinero proporciona seguridad, estabilidad y posibilidades.
Pero una vez que nuestras necesidades están cubiertas, quizá cada peso adicional no tenga el mismo valor que una hora adicional de libertad.
Por eso, cuando pienso en el retiro anticipado, no lo veo únicamente como dejar de trabajar. Lo veo como llegar a un punto en el que mi tiempo vuelva a ser mío.
Y quizá esa sea una de las formas más importantes de riqueza que podemos construir.
Porque al final, no solamente queremos tener suficiente dinero para vivir. También queremos tener suficiente tiempo para disfrutar la vida que ese dinero ayudó a construir.
Cómo empezar a comprar tiempo desde hoy
Empieza por la pregunta de este artículo: no cuánto ganas por hora, sino cuánto estarías dispuesto a pagar por recuperar una hora de tu tiempo. Tu respuesta dice mucho sobre lo que realmente valoras.
Identifica qué compromisos y gastos de tu estilo de vida te hacen depender de las horas extras o de trabajar hasta tarde. Ahí suele estar la paradoja de ganar más: el ingreso sube, pero el tiempo libre no.
Son las primeras formas de comprar tiempo: te permiten tomar unas vacaciones sin preocuparte por el siguiente sueldo y cambiar de trabajo sin aceptar la primera opción disponible. Puedes empezar con la plantilla para crear tu fondo de emergencia.
Si mañana tus gastos estuvieran cubiertos, ¿qué harías con ese tiempo? Ponerlo por escrito antes de llegar al retiro te ayuda a saber cuánto necesitas y para qué. Si quieres profundizar, lee El propósito después del retiro anticipado.
Preguntas frecuentes sobre trabajar menos e independencia financiera
Durante años medimos el éxito con dinero: cuánto ganamos, cuánto ahorramos, cuánto acumulamos. Todo eso importa y tiene su lugar en este blog. Pero falta una variable: el tiempo, ese recurso que no se recupera una vez que pasa.
La independencia financiera no tiene que significar dejar de trabajar. Puede significar tener opciones: seguir trabajando, trabajar menos, cambiar de empleo, emprender, tomarnos unos meses o, eventualmente, dejar de trabajar por completo.
Lo importante es llegar a un punto en el que nuestro tiempo vuelva a ser nuestro.
Déjalo en los comentarios. Leer lo que otras personas piensan hacer con su libertad puede ser justo la inspiración que alguien más necesita.
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